Perdida

Lenguaje Escrito Y Lenguaje Oral

Posted on: diciembre 1, 2006

Cada individuo utiliza la lengua en un sin fin de situaciones y con los más variados objetivos.

No podemos pretender enumerar todos los usos diferentes, probablemente no llegaríamos a terminar nunca este trabajo y no tendría tampoco ningún sentido.

Cuando estudiamos el habla buscamos las características comunes que se deben encontrar en la gran diversidad, buscamos las funciones generales subyacentes.

No se trata de una tarea fácil, sobre todo cuando nos enfrentamos al lenguaje oral que, tradicionalmente, ha sido considerado caótico, sin forma ni estructura. Intuitivamente sabemos que existe una diferencia entre el lenguaje escrito y el lenguaje oral.

Esto salta aún más a la vista si transcribimos narraciones o diálogos grabados. En el lenguaje oral encontramos elementos que no hay en el escrito.

De todos estos fenómenos que se encuentran en el lenguaje oral no se debe deducir que este sea menos organizado que un texto escrito.

Las hesitaciones, falsos arranques, pausas, etc. son señales de la planificación que el hablante está realizando antes o durante de transmitir su mensaje.

Hablar es un proceso y como en todo proceso hay avances, contratiempos y errores que se corrigen sobre la marcha. La transcripción no exhibe la forma acabada que conocemos de los textos escritos, a pesar de que no es nada usual que un texto oral sea transcrito.

En el texto escrito también se produce el proceso de la planificación. En este no se incluyen las partes tachadas en la impresión ni se entrega comúnmente el borrador, sino el producto acabado.

Las particularidades tanto del lenguaje oral como del lenguaje escrito han surgido porque tienen que satisfacer necesidades diferentes. El contexto en que se inserta el lenguaje oral no es estático sino cambia de forma constante aunque sutil. El lenguaje oral tiene que estar en capacidad de responder a estos cambios, debe adaptarse, debe ser fácilmente moldeable.

La densidad lexical es más alta en el lenguaje escrito.  Por ejemplo, encontramos más nombres en el lenguaje escrito que en el oral. Pero, esto no significa que el último sea menos complejo. Estamos ante dos maneras diferentes de presentar la realidad que nos rodea que se utiliza en contextos diferentes con fines diferentes.

También el proceso de descodificación varía. El lector puede escoger la velocidad de lectura y puede leer un pasaje de un texto tantas veces que quiere. Pero el oyente normalmente tiene que entender de una vez el mensaje, puede pedir una, tal vez dos veces que se repita lo dicho. Más veces ya sería extraño. Pero las pausas, hesitaciones, repeticiones, etc. le ayudan al oyente a ganar tiempo que necesita para comprender el mensaje. También es importante la menor densidad lexical. Cada estudiante sabe que para una conferencia magistral se necesita más concentración que para una charla amena con los amigos. En la primera, el lenguaje es mucho más formal, se parece a un texto escrito o es justamente un texto que se presenta en forma oral pero no lo tenemos ante nuestros ojos y, normalmente, no existe la posibilidad de regular la velocidad o pedir repeticiones.

El problema de que a lo largo del tiempo se ha dado menos prestigio al lenguaje oral surgió porque la adquisición del lenguaje oral es un proceso natural mientras que se necesita cierta instrucción para aprender a leer y escribir. Solo el lenguaje escrito fue objeto de estudio como ya vimos. La gramática tradicional fijó las normas para ésta y dejó al lado el lenguaje oral, aunque desde hace dos o tres décadas se convirtió en un objeto de estudio interesante para los lingüistas.

Parece que en ciertos ámbitos de nuestra sociedad actual la distinción entre ambos códigos se están borrando y con eso los distintos grados de prestigio. Hay razones para esto. Empezando con el teléfono, los medios de comunicación o los ordenadores. Así, investigadores han constatado que los textos en el Internet y el correo electrónico contienen muchos elementos del lenguaje oral pues uno escribe en él como habla y se cometen con más facilidad errores ortográficos que en una carta usual.

Información extraída de: Lenguaje escrito versus Lenguaje oral

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